Una de las cosas que más me fascinan del buceo y de su enseñanza es el poder de las miradas. Vivimos en una sociedad acelerada, donde todo el mundo va a lo suyo y en general, tenemos pocos momentos de calma. Pocos momentos de contacto interpersonal. Pocos momentos de mirarnos a los ojos.

Mirar a los ojos de una persona, conocida o desconocida, a veces se nos hace difícil. Los ojos son un gran elemento de expresión de las emociones y del estado de ánimo. Y muchas veces nos da miedo aguantar la mirada a las personas, porque estamos dejando entrever demasiadas cosas de nosotros.

Con el buceo, debajo del agua, no se puede hablar. Y aunque cualquier sistema educativo del mundo del submarinismo tiene sus propios signos para poder hablar con las manos, la mirada es una gran fuente de información. Bajo el agua, sobre todo en momentos de aprendizaje, nos miramos a los ojos. Y a través de la observación de la mirada, los instructores podemos detectar muchas cosas: cosas muy buenas, como alegría, excitación y entusiasmo; o cosas que nos ponen alerta para dar una respuesta tranquilizadora, como el miedo, el estrés o la angustia.

Actuar de forma responsable para dar respuesta a una mirada es una tarea muy enriquecedora que me ayuda a empatizar ya reconocer el estado de la gente dentro del agua, lo que tiene un impacto directo en mejorar esta habilidad personal también fuera agua. Y lo mejor de todo es que a ti también te puede ayudar. ¡Ven a bucear y compruébalo tú mismo!